Doblecorcheas
Verás que, realmente, la culpa la tuvo el maestro. Yo sé que su trabajo es corregirme, pero sólo llevo dos meses practicando y él esperaba que sonara perfecto... Me impaciento con facilidad, y las doblecorcheas se me complican mucho... Además, no dejaba de gritarme... ¡Le clavé el arco en el ojo y aun así no dejaba de gritar...!
Fue entonces que le rompí la viola en la nuca.
−¿De un sólo golpe?
−Sí.
−Que buen brazo tienes...
Dedicado a mi maestro de solfeo de primer cuatrimestre, Roberto Leos, porque siempre dice: "La mùsica no es para pendejos".
Mostrando entradas con la etiqueta mùsica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mùsica. Mostrar todas las entradas
viernes, 10 de abril de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

